La luz es ténue, débil, pero aún así es suficiente como para poder vislumbrar con mediana claridad la perfección que se apodera de lo que ante mi y -Presumiblemente.- para mi yace: La perfección personificada. Cuán bello... Cuán frágil... Cuán hermoso... Muchos son los calificativos que podrían ceñirse a tan magno evento como representa el asistir a la presencia de la desnudez de tu cuerpo...
Pero pocos, muy pocos, al del inimaginable e inconmensurable acto de poder notar su calidez, poder sentir su cercanía, poder probar su sabor, su textura... Por dónde podría yo empezar a describir lo que para muchos sería una mera y afrodisíaca estampa con la que yo, sin embargo tendría para escribir cientos y cientos de líneas dedicados a esa efímera y bella imagen.
Generalizando, cabe destacar la tersura y desmesurada suavidad de la que su piel es propietaria, el cariño que destila tu ser en cada caricia, el afecto que dejas sentir, centímetro a centímetro, cada vez que nuestras pieles se rozan, produciendo esa reacción ya por ti conocida, que de diversas formas puede manifestarse: Bien basándose en una forma más bien agresiva e inquisitiva, con el fin de abarcar más de lo que esas caricias me propician de por sí, o bien a modo de resignación, como dando a entender una especie de amago de rendición, momento en el que para mi desgracia tus caricias, gestos e insinuaciones se vuelven más patentes y para más inri ya a esas alturas mi dañado y mermado autocontrol no harían más que intensificar los efectos que tú buscas producir, bien para hacerte desear, bien para buscar un final, bien para quién sabe qué, pero siempre, absolutamente siempre, disfrutando de la transición de una intención a otra.
En esos momentos, empiezo por perderme en uno de los más idílicos lugares que tu cuerpo me brinda: Tus labios. Su siempre dulce y cálido roce me evade y ayuda a olvidar, cada beso es como para un enfermo terminal una bocanada de aire, un soplo de vida, un instante más el cuál recordar por siempre, para guardarlo en la posteridad, para luchar contra quienes banalizan el echo de besar a su pareja, compañerx o lo que sea. Es la mejor droga, consigue el mejor efectos de todos y además es libre de azúcar y nicotina. Su único defecto, los efectos secundarios...
Pese a no llevar los componentes propios y normales de las drogas comunes -Legales o no.-, es sin ningún género de dudas la más adictiva, la más buscada, la más deseada. Y no hablamos de la "dama blanca", sino de la Dama Negra, a la que egoistamente -Y tal vez falsamente.- considero como mía, no como propia, sino como mía. Mi luz y mi sombra, mi calma y mi tempestad...
Es impensable aplacar la soledad que, acrecentada por la ausencia de esos mismos besos invade a servidor sin recordar cada instante vivido, añorando y anhelando su próxima repetición...
Sinceramente, pretendía hacer de eso un texto bonito, y la razón por la que no seguiré es que solo, unica y exclusivamente me vale a modo de apertura, de la nueva apertura de la web, pues el domino caducó. Cada vez que leo mis viejos escritos me doy cuenta de lo patéticos que son, aunque bien mirado eso significa que evoluciono en mi lírica, de modo qué... Tendré que recuperar el espíritu de antaño y escribir lo máximo posible.
lunes 15 de febrero de 2010
Tributo
Nombre del relato Tributo
miércoles 6 de enero de 2010
En mi contínua búsqueda...
Él estaba sentado cuando ella irrumpió en la habitación. - Oh... Estaba tomandome un té, ¿Quiere?
- Ah, sí, por qué no... - Respondió encogiéndose de hombros, sentándose en su regazo, sonriente.
- Lo único es que... Es un té especial... - Comentó haciéndose el interesante, atusándose la barbilla.
- ¿Ah sí...? - Sonrió ampliamente, siguiéndole el juego. - ¿Qué tipo de té es?
- Es muy especial... Es un... - Quedó pensativo largo rato. - Té... Quiero, Té... Deseo, Té... Ansío, Té...deliro, Té... devoro, Té... Desespero... - Él ya había depositado sus manos en la cintura de la joven, llevando los labios al cuello de la que era su princesita, besándolo suavemente, entre susurros. - Té... Mato... ¿Le gusta el té?
-Ella, que hacía ya rato que había cerrado los ojos y había aferrado con fuerza su vestido asintió suavemente, extasiada por el ambiente que reinaba en el cuarto, frente a la chimenea, por su olor, por su tacto...
- Acabaria con un... Tomándo... Te...
- Ella echó la cabeza hacia atrás, exhalando un profundo suspiro. - Sí... Creo que me imagino el resto, querido... Queriéndo... Te, Deseando... Te, Ansiando... Te, Delirando... Te...
- Él sonrió de medio lado; las manos que aún permanecían en la cintura de la chica pronto buscaron un nuevo recorrido, cada una a lo suyo, destinos opuestos, pero igualmente placenteros. - Te quedó algo, princesa...
- ¿Ah sí...? Ilumíname... - Sus ojos destilaban deseo, sus gestos evocaban a la locura y su pálida tez hacía ya tiempo que había tornado rosada por las caricias del joven, correspondidas en todo momento por suspiros, gemidos, y gestos tan representativos como el morder sus carnosos labios, su labio inferior, con ganas, con deseo... Él no la veía, aunque tampoco le hacía falta, su entrecortada respiración ya lo decía todo. - Vamos... Dímelo...
Éste la cogió en brazos, dando un par de pasos hasta alcanzar a dejarla sobre la cama, tirándose sobre ella cual cazador aborda a su presa. Llevo los labios al lóbulo de la oreja de su princesa, mordiéndolo y tirando de el con sumo cuidado. - Dominando... Té... ¿A que no se imaginaba lo que se podía hacer con el té...?
Texto del 23 de Enero del 2009. Este es uno de los borradores que jamás publiqué por falta de ganas, entusiasmo o apoyo. Aún quedan muchos, muchos más, y espero publicarlos antes del cierre de la web, previsto para el día 29 de Enero de 2009, que es cuando caduca el dominio relatosds.com
[...]
En mi contínua búsqueda de la perfección me hago daño a mí mismo, me alegro de no encontrar la perfección. El día que la encuentre me habré defraudado.
De mano de
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Nombre del relato Té
miércoles 16 de diciembre de 2009
Adiós
Finalmente, y tras tanto tiempo de reflexión creo que al fin senté cabeza. Dentro de poco caducará el dominio relatosds.com, en el que tantísimas ilusiones puse hace ya casi un año desde su creación y puesta en marcha. El que el flujo de visitas se haya deteriorado no ha sido un handicap a tener en cuenta a la hora del cierre, ya que en otras webs en las que he colgado mis relatos sí que he visto una gran aceptación. Pero aquí, ni visitas, ni comentarios, ni críticas, ni nada.
Este domingo será publicado mi último relato, el que considero mi obra maestra, y el que va dedicado a la persona más especial de mi mundo.
Una vez cumplido mi último cometido, esta página no será más que una mera redirección hacia mi foro, dónde seguirán colgados todos los relatos y donde también publícare los numerosísimos borradores llenos de ideas, situaciones y demás menesteres que esperaban convertirse en algún brillante texto pero que dado mi desánimo, nunca llegaron ni llegarán a ver la luz, espero al menos le sirva a alguien.
Saludos.
lunes 5 de octubre de 2009
EASP
De esa clase, la cuál constaba de unos veinte alumnos, tres serían los elegidos para pasar a la fase beta del nuevo proyecto. Pronto se vieron entrar los primeros alumnos; a simple vista no revestían ninguna anomalía, sin embargo, Reyson quedaba cada vez más absorto y asombrado al leer las fichas de todos y cada uno de sus alumnos. Finalmente la campana sonó, estando la clase llena casi en su totalidad.
- Bueno... - Susurró poniéndose en pie, llevando ambas manos tras su nuca, tratando de dar a entender que la clase tendría un aire informal puesto que lo que pretendía es que ellos se mostrasen y desarrollasen con la mayor libertad posible. - Hoy saldréis uno por uno a la pizarra para explicar un poco el cómo llegásteis aquí y el porqué os delegaron a la clase especial, ¿Qué os parece? - Comentó esbozando en todo momento una afable y por qué no decirlo, falsa sonrisa.
Selena se quedó en su sitio de la segunda fila impasible ante las palabras de su nuevo profesor. La situación no era nueva para ella, ya había sido nueva en otras clases, en otras escuelas y con gente "normal".
El profesor quedó observando con especial atención -Y dejando de lado a la bella Selena.- a un muchacho situado en una de las esquinas, alejado de los demás. En su zurda portaba un montón de papelitos con frases cortas y concisas tales como "Trata de no hablar en voz alta a menos que te pregunten algo concreto" o "Dile a Wrath que no pasee por clase". No miraba a la ventana, miraba sus zapatillas, moviendo una a la vez que movía los músculos de la mandíbula, como si estuviese hablando con cada uno de ellos.
- A ver... Empieza tú, esto... - Se detuvo momentáneamente a mirar la lista de asistencia, buscándolo con su respectiva foto. - Eh... ¿W... Wrath...? ¿Qué demonios? ¿Cuál es tu nombre? - Dijo arqueando una ceja, notablemente desconcertado, pues habían tachado el nombre con rotulador y habían escrito con una pésima caligrafía "Wrath" encima, aunque lo más desconcertante no fue eso, sino el hecho de que... Reyson no había soltado la hoja desde que la cogió por la mañana temprano, recién imprimida.
- Claro, profesor... - Susurra casi. - Ven aquí Wrath... Vamos a conocer a nuestros compañeros... - Dice en esta ocasión para sí mismo.
Selena desvió la mirada al joven y le observó con curiosidad. Era triste, pero había visto más de un caso como esos, y de antemano ya se imaginaba como acabaría.
El profesor por su parte contempló con cierta preocupación y ápice de entusiasmo el historial y expediente de su alumno. - Vaya, tu primer día de clase y ya haciendo gamberradas, ¿Eh? - Murmuró con una gran sonrisa, sin acritud. Su preocupación fue en aumento cuando contempló la respuesta del joven: "Esque mi nombre estaba mal, a Wrath le gusta que siempre aparezca su nombre..."
- Esto... Ya, supongo... Pero aquí en clase hemos de saber tu nombre, no el de tu... Eh... - Amigo. - Le atajó con una mirada de profundo odio y rencor, parecía ser que era una especie de insulto que cuestionasen la existencialidad de Wrath. Tras eso se colocó frente a la pizarra, dando la espalda a la clase.
Selena se quedó patidifusa ante aquella respuesta, al final no sería ella la única "rara" de por allí. Aunque no era capaz de echar a reír como sus compañeros de clase. Aunque pensándolo bien, allí todos y cada uno de ellos tenía su porqué de su allí presencia, aunque a decir verdad ella no sabía a ciencia cierta cuál sería exactamente su motivo...
Entre tanto, Alan cerró los ojos ante las numerosas risas de sus compañeros. - Tranquilo Wrath... No se ríen de ti. No, no, ¡No no no! No es necesario que les pegues... Con el tiempo aprenderán a respetar al prójimo ya lo verás... Te digo que no, no son tontos, no lo volverán a hacer...
La preocupación de Reyson iba en aumento, sin saber muy bien como reaccionar, pues lo decía en un tono más que audible para el resto de la clase. - Esto... Alan, cíñete a comentar lo que te he pedido, por favor, y da la cara a la clase... - Esque a Wrath no le gusta estar contra la pared, profesor... - Susurró, dándose la vuelta, con cierto tembleque en sus extremidades.
- ¡Me llamo Alan tengo 16 años mis padres murieron en un experimento en fase beta y sufro ciertas alomanías no identificadas! - Esto último lo enunció terriblemente rápido, con pánico en la voz, yendo a su sitio tras eso, sentándose inmediatamente.
Selena le miró sorprendida - "Él también?..." - Se preguntó mirándole tristemente. - Pobre...- murmuró por lo bajo.
- Esto... Vaya... Bueno, hablaré contigo más tarde si no te importa, Alan... Esto a ver ahora... - Miró hacia su alrededor, fijando tras eso la mirada en la lista de asistencia. A decir verdad todos parecían más o menos "normales", sólo esperaba que no todos fuesen como Alan. - Esto... ¿Selena, está Selena presente? - Musistó con cierto deje de nerviosismo el cuál trató de paliar como buenamente pudo, mirando altivo a la clase en general.
Selena se levantó tranquilamente y caminó hacia la tarima - Mi nombre es Selena Staris, tengo 16 años y fui trasladada por mudanza. - respuenta sencilla, breve y que dentro de lo que cabía no era mentira pues venía de otra ciudad. - ¿Algo más profesor? - preguntó al maestro sin apartar la mirada del fondo de la clase.
Reyson arqueó una ceja, pensativo. - Así está bien, Selena, gracias. - Volvió a desviar la mirada, observando como nuevamente Alan volvía a hablar consigo mismo, dándole un codazo al aire. - Mirala que guapa eh Wrath, tan sencilla, educada, obediente... Ya podrías aprender y ser tú igual. - Le reprochó, maldiciendo por lo bajo pero nuevamente, lo suficientemente alto como para que todos lo oyesen. Reyson no pudo más que echarse una mano a la cara, suspirando.
Selena caminó tranquilamente hasta su sitio. Su larga melena dorada ondeba en el aire desprendiendo un extraño deje de sensualidad al intentar algunos mechones enredarse en las curvas de su cuerpo de mujer ya formado, a diferencia de otras de sus compañeras.
Reyson no pudo evitar el dejar gran parte de su atención en esos momentos en la que en ese momento consideraba perfección personificada, Selena. Los siguientes minutos no fueron mas que una sucesión de estúpidas preguntas de unos compañeros a otros, risas tontas y algún que otro comentario de Alan los cuáles rompían con la normalidad de la clase.
- Bien, es hora de ir al recreo, Alan, Selena y Astor, vosotros tenéis que quedaros aquí y rellenar algo, iré hablando uno por uno con vosotros, según la evalucación resultante de esos test... Bueno, ahora os comentaré, ¡Todos los demás al recreo, vamos! - A Wrath no le gusta quedarse sin recreo, profesor... - Susurró con un tétrico y oscuro tono de voz, cargado del más profundo resentimiento que jamás hubiese podido oír. - Ah... Esto... No te preocupes, serán cinco minutos, Alan, después tú y... ¿Guáh era? Podréis salir al recreo...
¡¿CÓMO LO HAS LLAMADO MALDITO HIJO DE LA GRAN PUTA?! - Bramó Alan, totalmente colérico, cogiendo un boli cualquiera y dando un salto con pasmosa agilidad, lanzándosele al cuello literalmente. - ¡A WRATH NO LE GUSTA QUE LO CONFUNDAN!
Selena caminó tranquilamente y tomó la muñeca de su compañero - ¿Puedes tranquilizarte? No hace flata montar un numerito. Ahora saldremos. - dicho ésto le soltó la muñeca tranquilamente.
Wrath quedó mirándola a los ojos, algo cohibido, tragó saliba de forma precipitada y lo soltó, aún ensimismado en los ojos de Selena. Reyson, por su parte, bastante achantado se echó hacia atrás unos pasos
Reyson no sabía como demonios podría tener semejante fuerza un criajo de tan solo 16 años, sea como fuere, Alan asintió despacio, sonriéndola y soltándolo. - Eh sí claro, claro...
- ¿Ves? Así mejor. - Selena suspiró y miró a su profesor Reyson - Díganos, ¿sucede algo?
- Habéis sido escogidos dado vuestro alto poder de concentración, presuponiendo que esto podría ser aplicable a la detección de seísmos, raras enfermedades y un sinfín de aplicaciones médicas y civiles las cuáles sin ningún género de dudas harían un gran bien a la sociedad, es por ello por lo que estáis en una clase aparte, para recibir una formación adecuada a vuestro nivel intelectual y físico, por eso quiero...
Reyson cogió un par de folios, dejando una copia de estos en cada una de las tres mesas que había frente a la del profesor. - Por favor, tomad asiento y rellenadlo.
Selena tomó el folio y lo rellenó con exactitud sobre lo que conocía de ella. al ser virgen desconocía la capacidad especial que su cuerpo tenía para procurar placer a cualquier ser vivo.
Reyson recogió los impresos una vez estuvieron todos cumplimentados. A decir verdad los de los dos chicos los examinó rápido, sin prestar mucha atención, y no porque no fueran precisamente interesantes, la verdad. - Alan, Astor, eh... Wrath, podéis iros. - Estos dos marcharon inmediatamente, cerrando tras de sí.
Selena le entregó su impreso al profesor. - ¿Hay algo incorrecto, señor?
No, no, para nada. Es sólo que... - Nuevamente quedó mirando su cuerpo, de arriba a abajo y de forma más que descarada, totalmente absorto por ese quién sabe qué el cuál la chica desprendía. - Según tu expediente, me temo que deberías de... Bueno, han de impartirte clases particulares, tu nivel psíquico no alcanza a la media de la clase, a pesar de que supere al de la media normal y corriente...
Era obvio que mentía como un bellaco ya que tanto si era de una forma como si era de otra, todos allí tenían algo que los hacía diferentes, y él creía haber encontrado lo que ella tenía, simple y llanamente quería verificarlo de forma empírica.
- Y es por eso por lo que me gustaría ser yo mismo quien llevase y tomase en cuenta tus progresos, si no te importa, claro está... - Comentó sentándose en su sillón, sonriendo de medio lado.
- Comprendo. - asintió - ¿Cuándo dice que serán dichas clases? Sólo espero que no disminuya mi rendimiento en clase, quiero mantener una buena media.
El horario es totalmente flexible, supongo que pueden ser antes o después de clases, y no te preocupes, en todo caso se trata de que tu rendimiento aumente, claro está... - No podía evitar el desnudarla con la mirada, mordiéndose el labio inferior de forma disimulada, cerrando los ojos eventualmente, tratando de calmarse.
- De acuerdo, si quiere podemos empezar mañana por la tarde. Llegué hoy justa para la clase y tengo que deshacer el equipaje.
Sin problemas, sin problemas... - Esbozó media sonrisa, alzándose y abriéndole la puerta para que pudiese salir. - Que lo pases bien en el recreo con tus amigos. - Dijo sonriendo.
- Gracias, profesor. La misma buena para usted. - le respondió cortesmente alejándose lentamente.
- Buenos días a todos, chicos, chicas... Wrath. - Alan esbozó una tétrica sonrisa, asintiendo despacio, el sadismo se personificó en su sonrisa.
- Hoy vamos a ver unos vídeos donde podréis ver cuál será vuestra futura profesión, dependiendo de vuestros resultados académicos aspiraréis a uno u otros puestos, es por ello por lo cuál os pido que prestéis mucha atención a estos entretenidos vídeos, en cada uno de los dvds, de 10 minutos cada uno explican de forma concisa y clara cada una de las profesiones, pros, contras y salario aproximado. - Comentó Reyson. Tras la explicación cogió el primer DVD, uno que sin ningún género de dudas gustaría a la mayoría de los varones allí presentes. "Soldado de combate", rezaba la etiqueta de dicho DVD, lo colocó y mientras cargaba apagó las luces.
En este primer DVD se mostraban unos prototipos de lucha y comunicaciones basados en las ondas cerebrales capaces de emitir alguien bien entrenado, así como el hostigamiento psicológico al enemigo. Altísima remuneración, bajos riesgos, pues no eran tropas de meleé ni avanzadilla, y 4 meses de descanso al año.
Selena, entre tanto miraba con semblante serio el video aunque en el fondo se aburría como una ostra y deseaba que terminase todo aquello YA.
Una sucesión de vídeos y vitoreamientos por parte de los "machos" del lugar se fueron sucediendo, las chicas también se emocionaban lo suyo con las profesiones clasificadas como para ellas, tales como podía ser la medicina -Aplicada a seres humanos o animales-, enseñanza, etcétera. Entre tanto, Astor pegó el pupitre al de Selena, sonriendo ampliamente y susurrando: - ¿No te importa que me ponga aquí, verdad? - Era un chaval no muy alto, de 1,75 a lo sumo, moreno y de negros ojos, iba rapado, aunque no por gusto precisamente y por más que le preguntaban, jamás soltaba prenda acerca del porqué.
Reyson, entre tanto iba echando unas gotas a todas y cada una de las fiambreras que allí les preparaban, pues tanto la comida como la bebida se les suministraba en el centro educativo. Alan miró de reojo a Astor; lo cierto es que comenzaba a cogerle bastante manía. Una vez las luces se encendieron y el profesor dió 10 minutos de descanso entre clase y clase, Alan, o más bien Wrath se acercó de forma decidida hasta Astor, cogiéndolo de la pechera y alzándolo un par de palmos del suelo sin mostrar ni un ápice de dificultad para ello. - Como Wrath vuelva a verte acercarte a ella... - No pudo terminar la frase, puesto que su interlocutor golpeó con desmedida fuerza el pecho de Alan con su propia cabeza, echando a correr tras eso, quién sabe a dónde.
- ¡EH, ASTOR, DETENTE! - Bramó el profesor, alternando la mirada entre la alborotada clase y la salida de esta. - Oh joder, joder, joder... ¡Selena, te quedas a cargo de todo! - *Acto seguido echó a correr tras Astor.
Selena sentía tanta indifencia por una como por otras, ella lo que quería era la enseñanza. Le gustaba ese tema de ser profesora y ayudar a otros que también tenían habilidades extrañas. Selena se quedó totalmente petrificada ante la situación - PEro qué de... Alan, ¿Por qué has hecho eso? - La joven suspiró - Debs intentar llevarte bien con tus compañeres.
- A Wrath no le gusta que se acerquen a ti con intenciones impuras... - Murmuró tratando de levantarse, con la respiración ciertamente entrecortada y las pulsaciones por las nubes, rojo, colérico. - Cuándo pille a ese maldito... - Enmudeció al ver al profesor entrar, al parecer por la mañana temprano tuvieron unas palabras y había algo más que destacar, una pequeña pulsera con un par de lucecitas parpadeantes.
- Bueno... Selena, gracias por cuidar... De... La clase... - Dijo con patente desdén, pues todos seguían campando a su libre antojo, destrozando cuanto encontraban a su paso. Reyson cogió su libreta, anotando algo que quedó lo suficientemente a la vista como para que cualquiera pudiese leerlo, descuidao suyo, seguramente. "Aplicar pulseras de contención de manera generalizada."
Selena agachó la cabeza y se sentó maldiciendo todo lo maldecible.
Reyson volvió a poner el DVD en marcha con los únicos y últimos 3 episodios de tan "entretenida" saga. Al acabar tocó el turno de ruegos y preguntas, aunque obligado, puesto que el profesor iba señalando uno por uno a los alumnos para que les fuesen diciendo cuáles eran los trabajos que más les habían llamado la atención.
- A ver... Tu turno, Al... Wrath. ¿Soldado de combaste dijiste, no? - Ante la seca afirmación de éste Reyson no hizo más preguntas, siguió pasando hasta que llegó a Selena. - Bueno, y tú eres la última, ilumínanos, antes de salir de clase, ¿A qué profesión te gustaría aspirar?
- Profesora. - Respondió tragando saliva.
- Vaya, eres la única chica a la que le gustaría empeñar mi trabajo, muy buena elección, si señor. Ya podéis salir todos, Selena, tú quédate aquí para eso que te comenté ayer.
Poco a poco fueron saliendo de una forma más o menos ordenada todos los alumnos, incluyendo a Alan, el cuál miró a Reyson con cierto odio y escepticismo.
Selena se quedó en su sitio mirando al profesor. Sacó un cuaderno nuevo, un portaminas, una goma de borrar y una pluma para escribir. Se quedó mirándole esperando una orden.
- No necesitarás nada de eso. Supongo que estarás cansada y hastiada de tanta televisón, la clase de hoy iba a ser audiovisual, pero... Para despejarte un poco, puedes rellenar este cuestionario... - Le tiende un cuestionario bastante extenso con preguntas bastante indiscretas y directas tales como si tenía novio, si había mantenido en alguna ocasión relaciones sexuales, de ser así con qué frecuencia, de no ser así si se masturbaba y un largo etcétera. - Si no comprendes alguna pregunta avísame, voy a por un café. - Acto seguido se marchó de allí, cerrando tras de sí.
Selena se quedó en su sitio mirando al profesor. Sacó un cuaderno nuevo, un portaminas, una goma de borrar y una pluma para escribir. Se quedó mirándole esperando una orden.
Selena observó la hoja, suspiró y negó el haber tenido novio, el haber mantenido cualquier tipo de relación sexual y todo l oque aquello conllevaba. También engaba el haber tomado bebidas alcohólicas o haber probado algún tipo de droga. Tras rellenar el cuestionario lo dejó sobre la mesa algo "plof".
Reyson regresó al poco, sentándose en su mesa y extendiendo la diestra. - ¿Terminaste ya?
Selena le entregó el cuestionario - Sí.
- Veamos... - *Cogió el cuestionario con cierto nerviosismo, notándosele como a medida que iba leyendo su sonrisa se iba iluminando. Cogió un pilot y escribió un simple "Apta".*
- ¿Hay algo de malo? - le miró confusa. Dudaba de si daba la talla a lo que buscaba o no.
- Bien, ahora vamos a ver un vídeo. He de observar tus estímulos para saber si es necesario estimularlos o no... - *Le colocó un par de parches, unidos por unos cables que iban hasta su portátil. - Quiero que todo lo que vayas pensando lo dejes patente, no dejes escapar ningún pensamiento ni trates de ocultarlo, ¿De acuerdo? - La carátula del dvd parecía de dibujos animados, parecía... ¿Hentai?
- De acuerdo... - miró a la pantalla nerviosa.
Reyson colocó el dvd, alejándose hasta casi el final de la sala, observando a la muchacha desde todos los ángulos posibles gracias a las numerosas cámaras de vigilancia -Escondidas, obviamente.- repartidas por el aula.
Selena veía como pasaba la cinta. El principio era típico, no sentía nada - Aquí no siento nada...- en ése momento los protagonistas se besaron y se miraron a los ojos tiernamente - Envidia... - murmuró. Él derepente desgarró la camisa de ella, sintió como si el corazón le palpitase con fuerza - Asombro...
Créditos:
- Idea original, guión e ilustración: Phyran Wisher
- Adaptación, corrección y coguionista: Arkantos
Agradecimientos:
A mi musa, por reactivar mi imaginación, ganas de escribir, de sentir, y de echar mi imaginación nuevamente a volar, libre, como ya lo fue antaño, por su indispensable ayuda en tantísimas otras ocasiones y sobre todo por tomar parte de este escrito y por poner sentimiento, pasión y dedicación en cada palabra.
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lunes 28 de septiembre de 2009
En Cuerpo y Alma
Ayer aprendí algo más. Lo aprendimos ambos, de algo que podría tacharse de monótono y rutinario surgió algo grandioso y como mínimo prodigioso: Un pensamiento, una idea, un menester, un servidor, y una nueva forma de cumplir cierto cometido.
Ocurrió ni más ni menos que tras la tormenta. La calma que precedía a la tormenta parecía en esta ocasión tornar de forma contraria y opuesta, siendo tras esa tormenta de sudorosos y hambrientos cuerpos, que consumiéndose acción tras acción, abrazo tras abrazo, caricias que evocaban al delirio y embestidas las cuáles propiciaban al más dulce y preciado éxtasis... Cuando llegaría la calma.
Minutos antes era imposible imaginar una palabra dulce, una caricia relativamente delicada, un tacto lleno de mimo, pero el diálogo con su compañera le evocó a nuevas formas y métodos. No siempre el fin justifica los medios, eso es lo que ahora piensa, maldiciendo su largo tiempo de equivocación y fiel seguimiento a las numerosas tesis basadas en lo empírico. ¿Por qué no dejar fluir algo más de espirituísmo, algo más de alma...?
No son meras fuerzas lo que se han de dejar tras cada encuentro con la persona amada... Es parte de ti, es parte de tu alma. Son mudos gestos con lo que decir lo que en primera estancia palabras no pueden, y en última estancia dónde ya los besos pierden sentido y carecen de fuerza y voluntad para expresar todo ese amor...
- Mañana, querida, todo será diferente, al fin comprendí algo, largo tiempo me llevo no comprenderlo, pues miento de forma ruín si afirmo que lo acabo de comprender, simplemente quiero hacerte ver mi otra faceta, mi verdadera faceta... No todo se basa en valores banales tales como pueden ser la resistencia, los atributos de los que uno disponga o las veces que servidor alcance a hacerte llegar al clímax. Eso es banal, es indiferente, no es valioso. Lo que acabo de tomar en cuenta sí que lo es.
Mañana no te trataré como una mera sumisa, no te trataré con el más mínimo ápice de diferencia, inferiormente hablando. Porque he comprendido que a la hora de la verdad, he de hacerte sentir como mi princesa, como mi reina, como todo lo que eres, mi ser, mi espíritu, mi parte de alma. Dejemos pues, vida mía, que no sean dos almas las que se fundan en actos plagados de amor, deseo y pasión, sino que sea una única, quien bañe a los dos de ese codiciado, y al fin, tras tanta reflexión, portentoso y magnífico sentimiento desprendido de hacer algo tan bello como tu ser, como nuestra relación... Como hacer el amor.
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