Tal vez no recordéis lo ocurrido en episodios anteriores, os haré pues un breve resumen.
Ese día salieron a pasear, el barco hacía una escala en una islita griega y aprovecharon para ir de excursión, el caso es que tras una desafortunada acción de la muchacha, el protagonista decidió vengarse... ¿O tal vez fue todo una desgraciada coincidencia...?
He aquí un fragmento del anterior relato.
- No… Por favor, para… - Gime por lo bajo, hace –O pretende hacerme creer.- que está cansada, agotada y exhausta, que no quiere más… Pero yo bien sé cuándo será saciada, y no era precisamente ese el momento. Aferré sus tobillos, ambos, pasando sus piernas sobre mis hombros, acercándome para sin más penetrarla, con dureza, con determinación. Su reacción tan instantánea como predecible. Gime con fuerza, aferrándose a las sábanas. – Entonces… ¿Decías que fue horrible todo lo que te hicieron y no te gustó, verdad…? – Dije con un patente deje de escepticismo. Ella afirma, el nerviosismos en su rostro y en su simple afirmación era más que patente.
– Comprendo… Parecía compasivo en un principio, pero la realidad distaba mucho de todo aquello… Me retiré lentamente, hasta sacar prácticamente por completo mi miembro de su vagina, ella suspiró, aliviada, pero cuándo se quiso dar cuenta una violenta penetración sacudía su cuerpo, haciéndola estremecer de placer nuevamente, llevando de forma instintiva las manos a la cabecera de la cama, aferrándose a ella y sintiendo cómo mis manos se asían a su cintura para que no fuese desplazada en exceso.
Bien, ahora me vas a ser sincera… ¿Qué te parece…? – Ahora era cuándo las cosas comenzaban a tornar grises para la joven, ahora es cuándo comenzaba el interrogatorio…
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Que disfrutéis.
El interrogatorio había comenzado. Cada una de las preguntas realizadas suponía una dura penetración, cada una de las preguntas formuladas era un paso más hacia el éxtasis y la completa relajación, por medio de toda aquella tensión. Nuevamente sentías en tus propias carnes una de las dictas en tantísimas ocasiones formuladas por él, “El fin justifica los medios, como bien dijo mi colega Maquiavelo, se puede llegar a un estado de extrema relajación por una extrema alteración.”
¡Ouch! Eso que tantas veces dudaste se volvía contra ti. Y lo veías venir tras cada pregunta, tus respuestas no le convencían.
- Comprendo, perrita, comprendo… Así es que… Simplemente ahogabas gemidos y evitabas en vano correrte UNA VEZ TRAS OTRA… - Estas últimas palabras las acentuó especialmente. - … Por el hecho de que te estuviese mirando, ¿No…?
- Sí… Sí… Mi… Mi amo… - Temblaba no sólo tu voz, sino tu pulso, y tu cuerpo entero… Suspiraste aliviada, ¡Realmente aliviada! Al ver que me retiraba… Algo no te cuadraba, quizás no quisiese darte la satisfacción de terminar dentro de ti como en tantas otras ocasiones, tal vez sólo fuese un castigo… Un seco tirón en tu pelo te despertó de todo ese ensoñamiento y falsas ilusiones. – A cuatro patas, perra. – Oíste decir, e inmediatamente acataste la orden, acompañada de su correspondiente coletilla. – “Sí, mi amo…”
Sentías su miembro palpitante… Anhelando entrar dentro de ti… Lo sentías rozarse sobre tu coxis, y te temiste lo peor cuándo oíste el ruido del cajón al abrirse.
- No Dani por favor, hoy no…
- Perdona pero… ¿Quién ha dicho que tengas potestad no para decir qué he de hacer contigo, sino simplemente para hablar, huh…? – Dijo azotando con firmeza su trasero. – Te vas a callar, y te vas a atener a las consecuencias, pues tú así lo quisiste.
- Pero yo no… - Otro nuevo azote sirvió a modo de silenciador. - ¡Tus actos lo decidieron! – Sin más hundió algo lo cuál ella no alcanzó a distinguir en su vagina. Era algo no muy grande por suerte, rígido. Nuevamente te sentiste afortunada, sabías que en la noche anterior las pilas se habían gastado por completo y hoy no hubo tiempo para adquirir unas nuevas, ¿Qué podría entonces…?
- Toma. – Dije extendiendo la diestra. Giraste el rostro, extrañada, respirando agitadamente aún, tratando de tranquilizarte. - ¿Qué…? – Es tu móvil, llámame, siempre te gustó hacerlo. ¿Cómo podía ser tan cabrón…? Es lo único que pasaba por tu cabeza en esos momentos, lo cierto es que no me demoré mucho en tomar con fuerza tus caderas, contemplando con media sonrisa dibujada en el semblante cómo apoyándote en la almohada con tu rostro y hombros las manos las dedicabas a acariciar tus pechos y presionar tus pezones, mientras dejabas que tu hombre hiciese temblar tus piernas.
Ese día aprendiste algo lo cuál sin ningún género de dudas recordarías. No está bien mentir. Hay veces en las cuáles las situaciones, en un principio más “indeseables” se convierten en las más anheladas, al igual que en otras tras probar forzosamente algo lo cuál en un principio despreciabas, acababas convenciéndote de lo contrario… Esta lección te enseñaría a sincerizarte profundamente con quién ello merecía, que no era otro más que yo.




8 opiniones. (Click para dejar un comentario.):
Esta muy bien, me gusta mucho; pero revisalo y echa un ojillo a las personas, el realto lo describes en primera y en tercera ;)
Un saludo desde la escuela budista ^^
Pues yo creo que esa alternancia entre primera y tercera es necesaria para este tipo de relatos. Así se vuelve más dinámico y puedes sentirte como si fueras alguien que vió la escena y supo realmente lo que ocurrió. No solo lo que sintieron ellos.
(Matequilla Cruda)
Tras leer el capítulo e imaginarme la situación he de decir que sabes llevar tanto la situación del amo como el de la sumisa en ese preciso momento..
Quiero seguir leyendo tus escritos para así ponerme en la situación de la "víctima" y dejar que mi imaginación vuele..
Nada más que añadir..
¡Te quiero, cú! :********************************************************************
Yume Moniwa
Un texto reqalmente inquietante y que hace remover el bajo vientre. Que más dá primera, segunda o tercera persona.. da la sensación de estar sentado en un sillón frente a la escena. Perfectamente morboso Jefe.
Relato que hace vibrar el bajo vientre.. Da igual sea primera, segunda o tercera persona, la narración hace creer que se está visualizando sentado en un sillón frente a la misma. A sus ordenes Jefe.
Perdon por la repetición, pensé que no habia salido la primera opinión...
Hay que esperarse un poco hasta ver los comentarios propios publicados, sólo has de mirar la barra que sale en la parte superior de la pantalla dónde diré que su comentario ha sido guardado. =]
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